La Capital, un territorio de calamidades

La capital dominicana es un territorio de calamidades que cada día se agudizan, sin que los poderes públicos den señales de que están dispuestos a remediarlas.

Los factores que provocan estas calamidades han sido expuestos por el LISTÍN DIARIO en su serie de reportajes “Una metrópolis enferma” y documentados concienzudamente en el primer borrador de la Carta de Santo Domingo, elaborada por un panel de expertos.

Estos expertos fueron convocados por la Mesa Metropolitana, un espacio académico que ha creado la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) para examinar la problemática de nuestra principal urbe.

Durante dos días abordaron en profundidad cinco asuntos cruciales: las actividades productivas, la vivienda, las facilidades sociales, el transporte y el medio ambiente, en cinco mesas temáticas con los más prominentes arquitectos y urbanistas del país.

De esos análisis surgieron propuestas puntuales dirigidas a minimizar los problemas actuales de una ciudad invivible en la que 4 millones de personas coexisten en un hábitat plagado de contaminación, desorden urbanístico, insalubridad y hacinamiento humano, mientras continúa sin frenos el ingreso de miles y miles de nuevos habitantes que llegan desde las zonas rurales.

Estas soluciones fueron también publicadas íntegramente por el LISTÍN, con la finalidad de socializarlas y procurarles un eco mayor.

Son propuestas que ameritan que el gobierno central, los ayuntamientos del Gran Santo Domingo y las instituciones de la sociedad civil, incluyendo los partidos políticos, las ponderen como materia prima para delinear y aplicar políticas públicas que permitan poner coto al desorden.

La Carta de Santo Domingo, cuyo texto final se dará a conocer a finales de este mes, debería convertirse en el eje de un esfuerzo colectivo y supremo para sanar el espacio vital en el que deben desarrollarse actividades humanas y productivas menos expuestas a tantas vulnerabilidades.

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